El Cine contra el Cine

May 28, 2018

 

El futuro es aterrador, especialmente para los que viven aferrados al pasado. La 71° edición del festival de Cannes, desafortunadamente, concluye con una idea que debe horrorizar a cualquier forma de arte: la censura.


Cuando el festival anunció las condiciones para que las películas pudieran contender a los premios, el mensaje fue claro: Netflix -las plataformas digitales- están fuera. Lo que parecía una defensa para el cine, fue un acto de autosabotaje.


El cine nace gracias a la capacidad tecnológica avanzada de la humanidad. La cámara no es la rueda o la pala; el cine es la forma más joven de hacer arte, -está en pañales si se le compara con la literatura o la música- en apenas poco más de cien años ha adquirido mecanismos para contar historias a través de la tecnología: primero fue el sonido, la
animación, después el color, el 3D y ahora con la realidad virtual (la experiencia Carne y Arena) uno empieza a caminar en una exposición en Tlatelolco y sigue, hasta encontrarse en la mitad el desierto sonorense intentando cruzar la frontera siendo perseguido por la migra. Los últimos cuarenta años hemos vivido inmersos en la revolución tecnológica de la liberación: el poder es del usuario y del espectador. Y el mejor ejemplo de esto son las plataformas de streaming.


El proceder de Cannes parece entendible: tratar al cine como una forma elevada de cultura y protegerlo del atiborramiento de contenido basura.
Sin embargo, por más bien intencionado que esté su actuar, lo único que hace es confirmar el comportamiento típico de los núcleos académicos: la ortodoxia intolerante y el esnobismo intelectual.

 

A veces, se nos olvida que en algún momento los clásicos también fueron nuevos. Lo que alguna vez fue un festival vanguardista, que reconocía y celebraba aquello que otros círculos no se atrevían, ahora se encuentra secuestrado por un grupo de tradicionalistas dispuestos a encerrarse en una tumba de mármol y oro.
 

Para Cannes, la batalla está perdida. Las producciones de las plataformas digitales encontrarán la manera de competir: ya sea porque el festival se dé cuenta de su falta de miras o porque se encontrará la forma de superar las condiciones de competencia -Netflix está considerando comprar salas de cine- o porque simplemente surgirá un circuito de festivales y premios para los contenidos de plataformas.
La relación entre el cine y la tecnología es intima e inseparable; por eso la reacción del festival es, además de peligrosa, exagerada y absurda.
Ir al cine sigue siendo una experiencia mucho más grande que el hecho de ver una película a través de una plataforma digital. Desde comprar los boletos, golosinas y las palomitas; llegar y sentarse, la sala de cine es uno de los pocos lugares donde verdaderamente podemos escapar del mundo que nos rodea.

 

Ninguna película se ve igual en la televisión de una casa que en la pantalla de un cine. Así, mientras existan libros de papel, escaleras en los edificios y cucharas en la mesa, el cine no tiene nada de qué preocuparse, excepto de quedarse aferrado en el pasado.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

NACISTE PARA LAS ALTURAS x David Barcena

September 24, 2019

1/10
Please reload

Entradas
destacadas

September 5, 2019

January 31, 2019

Please reload

Entradas
recientes
  • White Facebook Icon
  • White Twitter Icon
  • White Instagram Icon
CONTACT US